Un nogal

Solían decir que nuestro árbol del parque, un nogal de tronco arrugado, muy viejo, tenía el tronco tan inclinado -tan cerca del suelo- porque le gustaban los niños -decían-, adoraba que se le subieran encima para hacer equilibrios en su tronco. Nuestro nogal tenía la inclinación perfecta para que un niño de medio metro de alto pudiera subir saltando apenas un poco. Pasamos muchos veranos en ese tronco, entre las ramas más altas, era entre galeón hundido y barco pirata, a veces solamente casa del árbol, e incluso llegó a ser una guarida de la selva. Los últimos veranos la pandilla se hizo más nocturna, pero no dejábamos de citarnos allí, no había necesidad de quedar con nadie, después de cenar todos nos veíamos en el nogal. El verano pasado no pude venir. Este verano el nogal ya no está, ahora hay una explanada muy grande justo donde crecía. Van a construir una urbanización -dice el cartel- con muchas viviendas unifamiliares y zonas ajardinadas. Zonas ajardinadas, eso dice.

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