El hombre que solo escuchaba música clásica

El hombre que solo escuchaba música clásica tenía un nombre corto, pero llevaba tantas consonantes que nadie en el edificio era capaz de pronunciarlo. Le conocían por ese mote, y todos pensaban que era un tipo extraño, loco del todo. Tocaba el piano, sí, y el violín, también la tuba. No solía hablar mucho, y cuando lo hacía solamente podía pronunciar notas musicales. Era incapaz de pronunciar otra cosa. No se molestaba en decir nada que no incluyera alguna de las siete notas; aunque de vez en cuando -en ocasiones especiales- le salían palabras del tipo stacatto, crescendo o arpegio. Cuando era niño alguna vez soñó con ser director de orquesta, pero su incapacidad de comunicación verbal no le dejaron aprender todo lo que hacía falta. De las ventanas de su apartamento salían sinfonías y cantatas de todo volumen. Cambiaba de gustos según la estación del año, no podía sobrevivir un otoño sin los nocturnos de Chopin y esas piezas sencillas para piano de Shumman.


En un concierto de cuerda se enamoró de la primera violinista. Al final de la última pieza, después de los aplausos, se acercó a ella, le regaló un diapasón de bolsillo, y le entonó al oído un suave sol-do. Fue amor a primera vista. En sus citas tomaban helados de limón y cantaban a contrapunto. Ambos admiraban a Bach, podían pasar horas escuchando sus obras en clavicordio. Ella intentaba sacarle palabras enteras, pero no conseguía más que notas, cuando tenía suerte lograba combinados -dorado, retoque, milonga-, los días que él estaba de buen humor. Al principio esta extraña forma de comunicación le cautivaba, pero con el tiempo empezó a no soportarlo, su comunicación era cada día más difícil. Cuando ella le devolvió el diapasón y le dijo que le dejaba por otro -por un batería punk de una banda de rock- él se atragantó, empezó a toser fuerte y no pudo ni pronunciar media nota. Tosió fuerte varias horas, mientras intentaba aclararse la garganta con cucharadas de miel y de limón. Cuando por fin se calmó su tos, soltó varias palabras enteras, varias frases, pero ella ya no estaba allí para oírlas.

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