Que la inspiración me pille trabajando

En mi última clase le recomendé a un alumno que, nada más llegara a casa, leyera Mortal y rosa, de Umbral. Mi alumno acababa de leer —en voz alta, como siempre hacemos en los talleres—, su texto de la semana. Leer Mortal y rosa le iba a ayudar a escribir mejor ese tipo de texto que acababa de compartir con la clase. Aproveché para recordar uno de esos puntos tan importantes dentro de lo que Ángel Zapata, siempre que explica lo que es un relato, nombra. Es el siguiente: un cuento sale de otro cuento. Siempre que Ángel habla de esto, habla de la imitación, de escribir cuentos teniendo a mano tres o cuatro más, para ir no copiándonos literalmente pero sí para ir empapándonos. Es algo que cuando estás escribiendo un relato haces de una forma natural sin que nadie te lo diga: no encuentras la voz narrativa exacta, y entonces coges otro cuento, y otro, que por lo que recuerdas crees que pueden ir por el mismo lugar, y  con ellos encaminas tu propio relato. Eso se llama género. Pero cuando lo comento en clase, sobre todo los primeras veces, los alumnos abren los ojos como platos y Seguir leyendo