de Chogyam Trungpa Rinpoche, El camino es la meta

Estamos totalmente confundidos y lo sabemos; de hecho, estamos tan confundidos que a veces ni siquiera nos damos cuenta. Sea como sea, estamos confundidos. Y si intentamos culpar a alguien de nuestra confusión, sólo conseguiremos perpetuarla, porque ese intento nos aleja de la práctica; impide que el aprendizaje de la meditación se convierta en una verdadera disciplina y nos distancia de él. Dicho en dos palabras: nadie nos ha jodido la existencia. Es verdad. Lo único que a uno le jode la existencia es sentir que alguien le ha hecho una mala jugada, o incluso que uno mismo se la ha hecho. Y a propósito, quisiera agregar que uno no existe. El yo ni siquiera existe. No existe en absoluto. De modo que nadie se la está jugando a uno, porque uno ni siquiera existe. El yo no es más que un mito, una verdad mítica. Entendiendo esa verdad mítica, podemos practicar la meditación, podemos sentarnos en el nivel del mito de la libertad. Tal vez la estrella de Belén sea un mito, pero aunque así sea, ya la hemos visto, hemos tenido una experiencia.

de la tradición oral budista, Cólera y Envidia

Se cuenta que esto sucedió en la India antigua, en una familia en que la suegra envidiaba a la nuera y siempre estaba buscando bronca. Un día en que la nuera estaba cociendo arroz, la suegra se encolerizó contra ella, sin verdadera razón. La nuera pareció no prestar atención pero de pronto se le vio sacar del fuego un trozo de leña ardiendo y lo lanzó violentamente contra una oveja que se encontraba cerca de allí. La oveja cuya lana se prendió huyó balando y se fue derecha contra una pila de heno que también empezó a arder en un instante.

de la tradición oral sufí, La prisión

Imagínate a un hombre que tiene que rescatar a gente de cierta prisión. Se ha decidido que sólo hay un modo plausible de llevar esto a cabo. El libertador tiene que entrar en la prisión sin atraer la atención. Debe permanecer allí relativamente libre para actuar durante cierto período. La solución escogida es que entrará como convicto. Por consiguiente, hace los preparativos, oportunos para que le capturen y le sentencien. Como otros que han caído víctimas de este sistema, se le envía a la prisión que es su meta. Cuando llega, sabe que se le ha despojado de cualquier posible dispositivo que le pudiese haber ayudado en una escapada. Todo lo que posee es su plan, su ingenio, su habilidad y su conocimiento. Por lo demás, tiene que arreglárselas con equipo improvisado, adquirido en la propia prisión.

cuentos clásicos de la India, Lo que existe

El gurú y el discípulo estaban debatiendo sobre cuestiones místicas. El maestro concluyó con la entrevista diciéndole: -Todo lo que existe es Dios. El discípulo no entendió la verdadera naturaleza de las palabras de su mentor. Salió de la casa y comenzó a caminar por una callejuela. De súbito, vio frente a él un elefante que venía en dirección contraria, ocupando toda la calle. El jovencito que conducía al animal, gritó avisando: -¡Eh, oiga, apártese, déjenos pasar!

cuento zen, Los dragones

Al rey Seko le gustaban mucho los dragones. Las paredes de su palacio estaban llenas de pinturas de dragones. Los suelos de su palacio lucían con mosaicos de dragones. En los salones de su palacio había dragones esculpidos en estatuas, en frisos. Una mañana, al levantarse el rey Seko y abrir la ventana de su palacio, un gran dragón entró por ella y le mostró su rostro. El rey, completamente conmocionado, se desmayó.