Soledad comparada 3

Un hombre de mediana edad está sentado en la cabecera de una mesa enorme, de madera, en un salón de muchos metros cuadrados. El salón está decorado con muebles antiguos, cuadros realistas, todo muy barroco y lujoso a la vez. En el centro de la mesa hay dos candelabros, el resto de la mesa está vacía, a excepción de una copa de vino que aún no ha probado. Todas las sillas están en su sitio correspondiente, pero todas vacías, como si nadie las hubiera movido en años. Un mayordomo llama a la puerta y entra con la cena, le sirve al hombre una sopa sin decir una palabra. Se marcha, dejando la puerta abierta. El hombre sopla la sopa porque está muy caliente, la remueve con la cuchara. De fondo se oye abrirse la puerta de la cocina, y después unas risas y voces que vienen desde ahí, de la cena de las cocineras, el mayordomo y demás servicio. Se oye cerrarse la puerta de la cocina.

Soledad comparada 2

Un hombre vestido de traje camina en una calle peatonal llena de gente. Va a contracorriente de todo el mundo, y a veces se choca con algunos, le llevan por delante con bolsas y maletines. Ninguno de los que le choca le pide disculpas, todos caminan muy rápido. Se pone a llover. Todos los que rodean al hombre sacan paraguas y los abren. El hombre queda rodeado de una multitud de paraguas a contracorriente, y cada vez llueve más fuerte.

Soledad comparada 1

Un hombre vestido de payaso está de pie en un taburete bajo en el centro de una calle peatonal. El maquillaje de su cara es de un blanco sucio, y un rojo muy llamativo. El maquillaje está un poco arruinado, como si se hubiera mojado la cara. Viste mucha ropa de abrigo, ropa de payaso, pero deteriorada, muy vieja. En la mano tiene una pandereta, que toca sin ritmo, muy lento. A los pies del taburete descansa una gorra boca arriba, sin ninguna moneda dentro. Está cantando un villancico clásico acompañado por la pandereta. El ritmo es muy lento y monótono. Por los dos lados del payaso pasa gente en las dos direcciones, cargadas de bolsas. La gente viste ropa de verano y gafas de sol. Pasan rápido cerca del payaso, que sigue cantando su villancico. A espaldas del payaso, una niña pequeña se para un momento, le señala con el dedo. Su madre rápidamente la coge en brazos y se aleja con ella.