Ritual

Con las dos manos cavo un hoyo en la tierra oscura. Huele a raíces. A humedad. En el hoyo acomodo la botella de arena, la tumbo con el tapón hacia un lado. La arena se inclina en su interior. Con las dos manos cubro la botella con tierra húmeda. La tapo bien para que no quede ningún hueco vacío, la tierra se amolda a su forma. Aplasto la tierra con las dos manos, apoyo todo mi peso. Me levanto. Doy un paso. Surgen baldosas debajo de mis pies, a cada paso surge una nueva. A cada nuevo paso las baldosas que dejo atrás desaparecen.