El testigo principal

Cuando le conté a Berna que empezaba a confiar en mis textos, después de años de mirarlos con recelo y duda, recordó esta mirada oblicua, del 2004. No la encontramos en la web. Pero acabo de rescatarla de su libro, así que la trascribo. Que la primavera está aquí y las hierbas han estado, desde noviembre, invernando (como buenos osos que en el fondo son). Se titula «El león de Lisboa», y va precedida por una cita que dice lo siguiente: «De los dos testigos, atente al principal». La primera noche que pasamos en Lisboa, cuandos nos íbamos a dormir, oí el rugido de un león. Le dije: «He oído el rugido de un león». …l contestó: «Es imposible». Y como yo confiaba en él y en su sensatez, pensé que, bueno, me habría equivocado.Al día siguiente, en el desayuno, comentó entre risas a nuestros anfitriones: «¿Sabéis que Berna oyó anoche el rugido de un león?» Y ellos contestaron: «ÁClaro! ¡Estamos a un paso del zoológico!»Fragmento de La mirada oblicua