El sueño de Alexandria

Y salieron, volando, pájaros de su boca cuando murió.

La Americana Exótica es una mariposa naranja, con puntos negros. Diminuta. Muy rara de encontrar. Se la ha visto una vez en dieciocho países diferentes, entre otros: Sudáfrica, India, Reino Unido, Bali, Fiji, Italia, Rumanía, China, Brasil, Turquía, Egipto… En terrenos donde una niña con el brazo escayolado planta medias naranjas con una dentadura postiza dentro, rosada. Para ver si crece un naranjo que nos regale naranjas con dientes. Dientes que se carcajeen.
La niña hace preguntas y le faltan los dientes delanteros. Hay promesas que no se cumplen porque quién las hace cruza los dedos. Y corazones de metal con una bala dentro que se arrojan desde torres altas sobre ciudades azul. Porque la ciudad azul está ahí, en alguna parte, al final del hechizo. Un desierto sin agua y un mono pequeño que se escapa de una mochila para atrapar una mariposa. Un mapa del tesoro, o de algo parecido, todo agujereado por unas tijeras que cortan rombos. Chicos suicidas por amor, vaqueros que saltan de un puente y caen en un caballo al trote. Una escalera que sube, que baja, que sube. Todos los papeles arrugados que salen del cerebro de una muñeca.
Acabamos de contar la historia pero la ciudad azul sigue ahí, a ver si somos capaces de encontrarla de nuevo.

Roy y Alexandria, antes de que Alexandria se frote con fuerza los ojos: —All right, close your eyes. What do you see?
—Nothing.
—Rub them… Can you see the stars?
—Yes.
—See?


Quede esto como un homenaje a The fall, de Tarsem Singh, 2006. Película ganadora en Sitges en 2007 (la última y única vez que fui).
Ocho (o más) años de rodaje. Una niña que hasta le crecen los dientes en ese tiempo. Googly Films LLC, como no puede ser de otra manera (hasta hoy, que la he visto por quinta vez, no había caído en la broma interna de estos chicos).
Este fotograma está tomado de la web oficial, hay muchos más en su galería. Yo me quedo con Wallace.