La habitación imaginaria

En Barcelona, hasta el 15 de enero, puede pasearse uno por la habitación imaginaria de Juan Eduardo Cirlot, una intromisión expuesta a todos sus mundos visuales, de alguna manera. Imagino. Imagino porque no creo que pueda pasarme por Barcelona para visitarla. Lo que sí puedo es anunciarla, y en su honor, recuperar el sueño 27 de su libro 88 sueños. Hay un estanque grande, de agua verdosa y sucia. El cielo está gris y el campo, a lo lejos, como hundido en tristeza. Yo estoy a un extremo de esa balsa, que es de forma oval y, al lado opuesto, hay una niña.