Las llaves de Nasrudin

Muchas veces me pasa lo mismo: busco el teléfono cuando estoy hablando por teléfono. Y me acuerdo de un cuento muy conocido de Nasrudin, el de las llaves y la farola. Me río, claro, qué remedio.
Es de noche, bastante tarde ya, y Nasrudín está agachado debajo de una farola buscando algo, tanteando el suelo con las manos. Pasa un vecino y le pregunta qué busca. Nasrudin le responde que busca sus llaves, que las ha perdido. Y su vecino se agacha con él para ayudar a buscarlas. Al rato pasa una vecina y les pregunta lo mismo, y también se agachar para buscar las llaves de Nasrudin. Pero no encuentran nada, entonces la vecina se levanta y le preguna si está seguro de haberlas perdido ahí. Nasrudin responde que no, que las perdió en casa. Los vecinos, escandalizados, le preguntan porqué entonces las está buscando en la farola. Y les responde Nasrudín: porque aquí hay más luz, la casa está muy oscura.

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