La sorpresa de la nieve

Lo mejor del invierno en Madrid es que, a veces, nieva. Nadie sabe cuándo nevará. Yo al menos nunca me entero porque no veo la predicción del tiempo, la nieve siempre me pilla por sorpresa. Lo mejor es que nadie te avise. Lo mejor es despertarse, mirar por la ventana y darte cuenta que ha nevado. Así, de repente. Dura menos de un segundo la sorpresa de la nieve.
Vale, tampoco está mal el regalo de la nieve, cuando estás medio dormido debajo de un montón de mantas y alguien te dice en un mensajito al móvil que mires por la ventana. Miras, y como no te lo esperas, pues te sorprendes también. Dos veces, por la nieve y por el regalo.
Porque en Madrid, como no nieva todos los días, no tenemos asumida la nieve. No la damos por hecho. O al menos yo no la tengo. Y ese segundo de darse cuenta de que ha nevado es reconfortante, te sale hasta un muy natural: «uy, si ha nevado».
Si viviéramos en un país donde nieva todos los días esto no pasaría. Ni en un país que nunca nieva. Así que no estamos mal, por lo menos hay una cosa que no damos por hecho.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>