Lo que me gusta de Seda

Me he leído Seda muchísimas veces, porque es una novela muy corta —y por tanto rápida de releer—, porque es una novela secuencial —debilidades—, porque le tengo cariño —siempre la regalo, y casi siempre gusta— y porque suele ser el primer libro que hago que lean mis alumnos a principio de curso —normalmente lo disfrutan muchísimo, y podemos dar paso a un segundo y tercer libro sin quejas—. Aún así no me canso de leerla, porque tiene esa voz. Esa voz. Cuando vino Baricco a la Escuela hacía bastante que no me la leía, casi un año. No me dio tiempo a releerla, y además estaba casi segura que de lo último que iba a hablar en la charla era de Seda. Y la mencionó, pero habló de otras muchas cosas que tan bien cuenta Isabel aquí. Pero me la he leído otra vez hace algunos días porque otra vez comienza el curso, y otra vez se la han leído mis alumnos. Me sigue gustando. En realidad ni siquiera es una novela. Pero da igual. Supongo que a mí me gustaría escribir algo así. En parte, por eso, me atrae tanto. Me gusta esa voz, me gusta la estructura musical Seguir leyendo

Pueden pasar quince años

Estoy segura que si nos viéramos la próxima vez dentro de otros quince años, diríamos lo mismo: si estás igual. Igual. Todo igual. Hemos cambiado mucho, pero estamos igual. No recuerdo si lo dijo Patricia, o Sofía, o María: tenemos todos los mismos gestos que teníamos de pequeños. Tenemos el mismo lenguaje gestual, aunque nos haya cambiado un poco la cara, hayamos crecido un par de centímetros, o nos hayamos teñido el pelo. Estamos igual. Ayer cené con mis compañeros del colegio, hacía diez años que no venía a algunos, quince a otros. ¡Quince! No sé porqué fui, no me gustan nada este tipo de reuniones. Pero tenía ganas de verlos, de comprobar que estaban vivos, de saber qué había sido de su vida. ¿Qué estará haciendo, ahora mismo, aquella amiga con la que cantaba a voz en grito las letras de La Bella y la Bestia? Pues resulta que somos casi vecinas, ahora, y que recuerda las canciones perfectamente a pesar de los quince años de distancia. Así que me movió la curiosidad, supongo, como a los gatos. Me gustó mucho estar con ellos ayer. Porque pasamos muchos años juntos, ¿diez años? Más o menos sí, diez años. De Seguir leyendo

Un buen día para la imperfección

Hoy es un buen día para barrer la puerta del jardín, quitar los últimos andamios y abrir, de una vez, estas otras hierbas. Un buen día. Tan bueno como cualquier otro, en realidad. Hace más de un año me propuse hacer un nuevo diseño. Y aquí lo tenemos, renovado. Está acabado hace muchísimo, desde abril más o menos. Estamos a noviembre porque siempre hay que arreglar cosas que no están perfectas, y eso lleva tiempo. Cuando arreglas una, ves otra aún peor. Es como coser un abrigo muy viejo, saltan costuras por todas partes si tiras mucho de la tela, o se afloja un botón en uno de los lados cuando tiras del otro. La perfección lleva tanto tiempo que dan ganas de renunciar a ella. Porque es inalcanzable, por otro lado. Así que renuncio a la perfección, y abro mi jardín otra vez, porque ya está bien de tanta espera. Lo abro con sus imperfecciones. Disfrutad de ellas. ¿Qué hay de nuevo? Esta categoría que he querido llamar blog como podéis ver. Todo lo demás sigue como estaba antes, un poco más ordenado tal vez. Tenemos la biblioteca y tenemos la cosecha propia. Y dentro, todo lo que había, Seguir leyendo