Primavera

La niña que sostiene la flor morada en tu pared sopla besos de astronauta, llegan con el viento hasta la foto de Nueva York. Una ciudad llena de rascacielos dentro de una jaula. Y Cortázar en las puertas, en los baños. Zumo de zanahoria y un puente sin niebla que podemos cruzar. Hasta se ve el mar. En Madrid, qué extraño. Debe ser un espejismo, como la luna a esas horas. Existe un rincón donde se sirven hamburguesas caseras, donde el tiempo se paró en los rizos de la camarera pelirroja que prepara batidos. Alguien tira globos de colores por un balcón. Las lámparas tienen forma de caracola, nunca me había fijado, y el niño con cara de adulto nos observa como si estuviera escribiendo un cuento. Lo meterá en una botella llena de arena, con las letras hacia fuera, y se mudará al centro, para estar más cerca del mar.

Domingo de jazz

Estuvimos en un café de Berlín, rodeados de espejos. Una niña cantaba con voz de agua y un pianista invisible acompañaba al argentino del bajo, seguro que separando ─perfectamente─ en su cabeza, la melodía de la mano derecha y la de la izquierda.

Crónica caótica sin nombres propios

Quince bolsas de hielo y sesenta pizzas. Una por cabeza, fuimos justa sesenta. ¿Ves? Te dije que no estaría mal hacer sesenta. Que no falten ingredientes. Un día entero amasando en la cocina de casa después de un sábado de compra. No tenemos bolsas y las vacas reciben masajes anti estrés, se alimentan de cerveza y de sake. Una caja gigante de conchas Codan para los recuerdos infantiles. No quedan botellas. Ocho kilos de mozzarella. La Gauchita se porta bien en los viajes. El carro pesa mucho y no podemos con él, no se mueven las ruedas. Encontramos globos, cartulinas de colores, neveras, alpiste, un poco de todo.

En concierto Micah P. Hinson

Micah aún conserva su cara de niño. Ahora viste traje cuando toca la guitarra. Su guitarra sigue despeinada, con todas las cuerdas al aire. Le da dos caladas al cigarro antes de que fumen las cuerdas: le quita la boquilla y lo engancha al lado de los trastes, arriba del todo. El cigarro se consume a la misma velocidad que las las notas. Saben a ceniza. Como antes. Como siempre.