Una casa con tres balcones

Me mudo ─en junio─ a una casa con tres balcones. En la escalera me esperarán, no solo un gato blanco, sino cuatro gatos, de colores distintos. Tendré goteras y tornillos que el tiempo afloja. Una foto ─solo una─ en la mesilla. Las maderas del pasillo crujirán, y me quedaré escribiendo toda la noche. No es el Palacio Real, y no espero ningún invitado sorpresa; pero dejaré las ventanas abiertas. La mesa de la vida desapareció. Yo no sé, como fue. Que nadie llame a la policía, mejor, que nadie la llame.

Una casa con tres balcones
(Letra y música: Ariel Rot)
Una casa con tres balcones para mirarte colgar la ropa
y si el vestido se te alborota es porque sopla viento del norte.
Tengo goteras en la azotea y unos tornillos que el tiempo afloja,
guardé tus fotos en la mesilla para alejar a las pesadillas.
Siempre que llego tarde me espera un gato blanco en la escalera
un compañero con mucho estilo que me consuela si ya te has ido.
Esa madera que siempre cruje y te despierta si estás dormida,
escribiendo toda la noche, sin darme cuenta, se hizo de día.
Yo no se cómo fue que te quedaste para siempre a vivir conmigo
paz para este pobre peregrino ya cansado de buscar por cualquier lugar.
Ya lo sé, no es el Palacio Real, pero es igual no estamos mal y finalmente es nuestro nido
y estamos esperando un invitado que está a punto de llegar…Bienvenido!
No tardes en volver a casa que la mesa de la vida está servida
hay placeres a la carta solo hace falta que tu decidas.
Cantando toda la noche y finalmente se hizo de día
si alguien avisa a la policía otro gallo cantaría.
Yo no se cómo fue que te quedaste para siempre a vivir conmigo
paz para este pobre peregrino ya cansado de buscar por cualquier lugar.
Ya lo sé, no es el Palacio Real, pero es igual no estamos mal y finalmente es nuestro nido
y estamos esperando un invitado que está a punto de llegar…Bienvenido!