Un soplo de aire fresco

Uno de los buenos, además.

Encrucijadas
El corazón deja de latir
(a veces hasta el reloj se para)
encogido
de miedo.
Pero más allá de ese abismo
sigue latiendo la vida,
intacta,
con todas sus promesas.
Sólo hay que seguir caminando
un
poco
más.

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