El abismo

Sentada, en el borde del abismo, con las piernas colgando, siento vértigo. Puedo oler los jazmines que se han abierto esta noche en las paredes del abismo. Está tan oscuro que no soy capaz de verlos, a veces creo que me los invento. Hoy me han recordado que sé volar. Mañana, intentaré pasar al otro lado.