La isla de oro

Dos niños nacieron en la misma isla. La isla era grande, así que no se conocieron hasta un tiempo después de nacer. La isla era de oro, pero tampoco lo sabían. Para ellos las piedrecitas doradas de la playa no eran más que arena, y los reflejos brillantes de las alas de las mariposas un fenómeno más de la naturaleza. Un día, ya adultos, se encontraron, y siguieron juntos. Descubrieron que la isla era de oro y quisieron compartirla con todos los seres. Se han construído una casa en el centro de la isla, pequeña, suficiente. El resto, en forma de lingotes de oro, lo van regalando, compartiendo. Les gusta hacerlo.

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