La explanada, I

El chico del sombrero dijo que eran ángeles caídos. A la mañana siguiente pasando por allí con el viento en las orejas yo también vi ángeles caídos. Algunos días me parecen lágrimas robadas, o pepitas brillantes arrastradas por un río del oeste. Otros días, los más, solo me parecen cristalitos de vidrio, y no dejo de preguntarme cómo se han apañado para llegar hasta ahí.

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