La explanada, II

Hace dos días limpiaron la explanada de piedra. Entre los cristalitos de vidrio alguien había puesto un carrito de supermercado. Al día siguiente una rueda. A los dos días otro carrito, invertido. Después se sumaron ramas secas, una puerta de un coche verde, dos señales robadas y hasta medio lavabo, verde también, un poco roto.

La explanada, I

El chico del sombrero dijo que eran ángeles caídos. A la mañana siguiente pasando por allí con el viento en las orejas yo también vi ángeles caídos. Algunos días me parecen lágrimas robadas, o pepitas brillantes arrastradas por un río del oeste. Otros días, los más, solo me parecen cristalitos de vidrio, y no dejo de preguntarme cómo se han apañado para llegar hasta ahí.

Pequeños encuentros

Mamá ha vuelto de Argentina. La casa está limpia y las plantas regadas -solo con el agua que les hace falta, ni una gota más. Volvemos a coincidir en los pasillos de la casa. Cuando nos cruzamos aprovechamos para comunicar en voz alta pequeños problemas. Ella dice cosas como: “No encuentro la camisa azul”. Yo le contesto otras como: “No tengo conexión a Internet”. Y seguimos cada una con lo que estábamos haciendo.