de Chogyam Trungpa Rinpoche, El camino es la meta

Estamos totalmente confundidos y lo sabemos; de hecho, estamos tan confundidos que a veces ni siquiera nos damos cuenta. Sea como sea, estamos confundidos. Y si intentamos culpar a alguien de nuestra confusión, sólo conseguiremos perpetuarla, porque ese intento nos aleja de la práctica; impide que el aprendizaje de la meditación se convierta en una verdadera disciplina y nos distancia de él.
Dicho en dos palabras: nadie nos ha jodido la existencia. Es verdad. Lo único que a uno le jode la existencia es sentir que alguien le ha hecho una mala jugada, o incluso que uno mismo se la ha hecho. Y a propósito, quisiera agregar que uno no existe. El yo ni siquiera existe. No existe en absoluto. De modo que nadie se la está jugando a uno, porque uno ni siquiera existe. El yo no es más que un mito, una verdad mítica. Entendiendo esa verdad mítica, podemos practicar la meditación, podemos sentarnos en el nivel del mito de la libertad. Tal vez la estrella de Belén sea un mito, pero aunque así sea, ya la hemos visto, hemos tenido una experiencia.

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