Ciruelas en septiembre

Las ciruelas, cuando están muy maduras, se caen del árbol por su propio peso. A mediados de septiembre hay tantas que los pájaros ya se han cansado de picotearlas, así que llenan el suelo y las ramas. Son dulces y están calientes por el sol. Si meneas con fuerza el árbol, las ciruelas te caen en la cabeza, llueven con ritmo y en pequeños grupos. Algunas están tan a punto que les salen gotas de néctar y azúcar que atraen a las moscas. Otras -las del suelo- llevan ahí el tiempo justo llenándose del sol y tranquilidad que necesitan para convertirse en ciruelas pasas. También están dulces las ciruelas pasas. Hay tantas ciruelas en el suelo que muchas permanecen intactas, sin hormigas, sin pájaros. Son dulces, como septiembre.

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