Sueños de mar

Cuando decidió hacerse pescador, se mudó desde las montañas al pueblo de su abuelo, un pueblo con costa, con puerto y tradición de pesca. Su abuelo había sido marinero, y su padre -para alejar a sus nietos del mar y sus tentaciones- se había marchado a las montañas. Su hijo, el pequeño, decidió hacerse pescador cuando vio el mar por primera vez. Lo vio aparecer, azul en el horizonte, después de un viaje largo en coche. Apareció justo delante, de la nada, primero una rayita y luego toda una extensión azul, y desde ese día guardó el mar en sus pupilas -tendría unos nueves años- y no quiso otra cosa que crecer y vivir en la costa. Hoy, todas las noches, acostumbra soñar con su casa de niño en las montañas, para no perder la sorpresa de ver el mar todos los días por primera vez.

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