de Natalie Goldberg, El gozo de escribir

Es importante decir cómo nos llamamos, decir el nombre de los lugares en donde hemos vivido y describir los detalles de nuestra existencia. “Vivía en Coal Street, en Alburquerque, cerca de un garage, y llevaba la compra en bolsas de papel por Lead Avenue. Allí alguien, al comienzo de la primavera, había plantado unas remolachas y yo observaba crecer aquellas hojas verdes de color rojizo”.
Hemos vivido; cada uno de nuestros momentos ha sido importante […]. El escritor debe decir sí a la vida, a cada aspecto de la vida: al agua en los vasos, a la jarra de leche, al bote de ketchup sobre el mostrador del bar.

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