de Juan José Arreola, El guardagujas

El forastero llegó sin aliento a la estación desierta. Su gran valija, que nadie quiso cargar, le había fatigado en extremo. Se enjugó el rostro con un pañuelo, y con la mano en visera miró los rieles que se perdían en el horizonte. Desalentado y pensativo consultó su reloj: la hora justa en que el tren debía partir. Alguien, salido de quién sabe dónde, le dio una palmada muy suave. Al volverse el forastero se halló ante un viejecillo de vago aspecto ferrocarrilero. Llevaba en la mano una linterna roja, pero tan pequeña, que parecía de juguete. Miró sonriendo al viajero, que le preguntó con ansiedad: -Usted perdone, ¿ha salido ya el tren?

Cometas de colores

Colégio Palas, Rio de Janeiro, barrio da Tijuca. Recuerdo mis tiempos de colegio en Río tan mezclados como las calles de Madrid. Imágenes sueltas de un todo que no sé pegar. Luego empiezas a andar y dos esquinas que suponías lejanas están a la vuelta una de la otra. Madrid no es tan gigante, no han pasado tantos años. Me gustaría volver para acabar el collage.

de la tradición oral budista, Cólera y Envidia

Se cuenta que esto sucedió en la India antigua, en una familia en que la suegra envidiaba a la nuera y siempre estaba buscando bronca. Un día en que la nuera estaba cociendo arroz, la suegra se encolerizó contra ella, sin verdadera razón. La nuera pareció no prestar atención pero de pronto se le vio sacar del fuego un trozo de leña ardiendo y lo lanzó violentamente contra una oveja que se encontraba cerca de allí. La oveja cuya lana se prendió huyó balando y se fue derecha contra una pila de heno que también empezó a arder en un instante.

citas sobre la escritura

´Me acordé del Mago Piedranegra que jugaba con pañuelos y hacía desaparecer elefantes en los escenarios de mi pueblo. Me acordé de mi abuelo, de mi hermana y de varias tías y primas, para siempre en sus ataúdes, en camposantos donde las mariposas se posaban en las tumbas como flores y las flores volaban sobre las lápidas como mariposas. Me acordé de mi perro, perdido durante días, volviendo a casa una nocha de invierno, muy tarde, con la pelambre llena de nieve, barro y hojas. Y de esos recuerdos ocultos en los nombre, perdidos en las listas, empezaron a estallar, a explotar las historias.ª Ray Bradbury, Zen en al arte de escribir

de Thiago de Melo, Los estatutos del hombre

Artículo 1 Queda decretado que ahora vale la vida, que ahora vale la verdad, y que de manos dadas trabajaremos todos por la vida verdadera. Artículo 2 Queda decretado que todos los días de la semana, inclusive los martes más grises, tienen derecho a convertirse en mañanas de domingo.

de la tradición oral sufí, La prisión

Imagínate a un hombre que tiene que rescatar a gente de cierta prisión. Se ha decidido que sólo hay un modo plausible de llevar esto a cabo. El libertador tiene que entrar en la prisión sin atraer la atención. Debe permanecer allí relativamente libre para actuar durante cierto período. La solución escogida es que entrará como convicto. Por consiguiente, hace los preparativos, oportunos para que le capturen y le sentencien. Como otros que han caído víctimas de este sistema, se le envía a la prisión que es su meta. Cuando llega, sabe que se le ha despojado de cualquier posible dispositivo que le pudiese haber ayudado en una escapada. Todo lo que posee es su plan, su ingenio, su habilidad y su conocimiento. Por lo demás, tiene que arreglárselas con equipo improvisado, adquirido en la propia prisión.

Mirando al sur

Nunca había vivido tan al norte del mundo. No me había dado cuenta hasta ahora, hace un minuto. No me paso los días mirando al sur, hay que mirar hacia delante. A veces vuelvo la cabeza y miro al sur, los del sur me sonríen con sentimientos mezclados. Los del sur me dicen que les salude todos los días, con señales de humo si puede ser. Puedo intentarlo, no será todos los días, que mi reloj adelanta. Pero será.